sábado, 14 de septiembre de 2013
El mar y la aurora...
Abrir de par en par las ventanas ante la densa madrugada que se desdobla entre los cobaltos y las palmeras. Poderoso el viento cual instrumento y entre las hojas las bocanadas. La marejada le hace armonía, su sinfonía desenfadada. Tan majestuosa, naturaleza ... madre del monte y madre del agua. 5:30 de la mañana, postrarme bajo el cielo estrellado y sentir la brisa en la cara. Mojar el temple, mojar los poros, humedecer pasiones, hacer canciones. Porque en la mente le he recorrido, le he saboreado y le he temido, porque extrañar es un verbo extraño cuando se anhela lo que es prohibido. Mas yo le quiero , yo le he invocado, yo le deseo y también mi piel... mi pensamiento, mis ganas tiernas, mis ojos brujos, mi corazón. Su piel trigueña, su temple fuerte y su certeza tan expandida... sus aventuras, sus dos luceros, mi instinto cínico y estimulado. Flores silvestres, sales doradas, frente a la aurora y la inmensidad, yo te imagino como un centauro, cierro los párpados para volar. Puerto Escondido, Oax.
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