lunes, 15 de julio de 2013
Sobre callar...
Cuando aprendí a callar y comencé a leer nací. A la sombra de un árbol me hice humilde y pude apreciar que su resina era su sangre y las grietas de su madera las mismas grietas de mi piel... en braile. Hay que sentirlas, sin necesariamente verlas...sentirlas, recorrerlas, reconocerlas. Mis lágrimas enjuagaron mi ceguera y al dejar ir elevé de los profundos arrecifes el ancla para navegar... en libertad. Montaré mi unicornio y pronto partiré. Nunca más habré de pertenecerle a nadie tanto como habré de pertenecerme a mi, a mis sueños, mis aventuras, mis deseos, mis locuras. Siento en las escápulas alas y en el viento deseos con ansias de mar, de aventura, de retos, de besos robados sin nombre ni apellido. Me se bruja, me habita la magia que me ha bañado de un don. Más allá de lo visible el espíritu es etéro, anda travieso y desbocado entre el espacio de los átomos, las particulas...los minúsculos suspiros que se exhalan. Se sabe vacío y se sabe lleno, así como me se yo. Cierro los ojos y conecto con la fuente, veo a lo lejos mi tribu, sucediendo en uno oasis que solo los ojos despiertos de cosmos pueden ver. No en vano los míos son olivos, como la tupida selva violenta y generosa, densa y mágica, viva... irreverentemente viva. Vi pasar mi comenta, pensé que vendría a buscarme pero aún no. El cielo me cobija con su manto estrellado. Azul marino con tintes violeta y destellos marrón. La luna a media hasta porque el sol detrás y la tierra le hace sombra. Le cela su espectáculo de luz, su circunferencia, su delicadeza de mujer. Yo soy gitana, cazadora, hechicera... nací Mariana bajo la constelación de Virgo, la casa del pan; hija de Orión y Yemayá, quienes en un acto de pasión me parieron para que viniera yo a cosechar, a proveer... a suceder. Septiembre es mi mes, pronto el tiempo y las coordenas bailarán para yo florecer. Entre letra y letra me has robado un suspiro *
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