Paso muchas horas frente al espejo...tratando de descifrar los codigos del subconsciente, buscandole señales de vida. En silencio aguardo la reposesión de mi escencia, un exorcismo invertido, ejercicio interesante. Debato con la vanidad y le pido que se haga a un lado, le hablo de su insignificancia cuando el tiempo haya pasado y aunque ella me debata lo mucho que le debo, le soy indiferente...no me interesa jugar su juego. Rebusco en la mirada, detrás de los ojos manchados, en las hendiduras que le anteceden, que cuando no maquilladas son profundas y obscuras. Rebusco en la piel, en cada uno de sus poros, en los angulos de los huesos, las sienes y los pomulos. Repaso con el tacto el mapa de mis manos, les leo las palmas, las lineas, las venas...las risas, los estragos. Estoy buscando una niña, de siete u ocho años... pequeñita, tímida, asustada. Ojos grandes, temerosos, curiosos...sus mejillas coloradas y su pelo castaño. Ella no habla, no habla mucho, y aunque no emita sonidos de lejos le escucho. Paciente espero, se que ahí esta. Niña de mis ojos tu eres mi rumbo, por ti mi lucha, mi esfuerzo y mi verdad.
a Mariana
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